¿Por qué las empresas deben invertir en patentes?

Todo empresario conoce la legislación laboral, fiscal, en materia de exportaciones, etc., porque su desconocimiento o incumplimiento es lesivo para los intereses de la empresa, pero ¿conocen las empresas la legislación de patentes, invierten recursos en patentes y otros derechos de propiedad industrial?, ¿conocen los empresarios las ventajas de la propiedad industrial?

Es cierto que patentes han suscitado desde siempre un debate social y de todos son conocidas las preguntas o afirmaciones: “¿por qué se le otorga a una empresa el monopolio de un medicamento y éste no puede ser adquirido por enfermos sin poder adquisitivo?; ¿por qué se patentan animales/ plantas transgénicos?; ¿por qué el producto X es tan caro, será porque está patentado?; ¿para qué patentar si me van a copiar?”.

Independientemente de planteamientos éticos, enteramente legítimos, lo cierto es que existen unas reglas del juego que se deben conocer para evitar problemas y explotar las reglas juego para lograr el éxito empresarial.

En un mercado hipercompetitivo, es necesario encontrar nichos de mercados y productos competitivos para distanciarse de la competencia y proporcionar al consumidor productos diferentes con un valor añadido y a mayor precio o, por el contrario, productos conocidos a un precio menor.

A través de la I+D+I es posible desarrollar productos nuevos pero, para amortizar las inversiones realizadas durante el desarrollo del producto, es imperativo proteger éstos mediante la propiedad industrial. Asimismo, el conocimiento del estado de la técnica de un sector determinado permite utilizar tecnologías no patentadas y ya de dominio público (antiguas patentes) para introducir en el mercado productos conocidos, pero a un precio menor, sin pagar royalties.

De nada sirve invertir el desarrollo de un producto cuando el producto no puede ser comercializado porque infringe patentes de terceros o porque las ventajas del producto habían sido superadas anteriormente por otra tecnología.

La función de las patentes es incentivar el desarrollo tecnológico. El solicitante obtiene un monopolio exclusivo, temporal y territorial como recompensa a su esfuerzo innovador. Por tanto el derecho de patentes es una excepción al libre comercio de bienes y es la única forma de excluir a los competidores de un determinado mercado, levantando frente a ellos “barreras de entrada” legales. Si no se incentivara mediante patentes la I+D+i, los empresarios no tendrían aliciente para innovar. Abraham Lincoln dijo: “Las patentes añaden el combustible del interés al fuego del ingenio”.

Las patentes son un título de propiedad que impide a un tercero la comercialización, uso, importación o almacenamiento de los productos patentados. El derecho se obtiene mediante el depósito de una solicitud de patente. La protección otorgada por la patente vendrá determinada por la calidad de la solicitud de patente.

Pero las patentes no sólo otorgan un derecho exclusivo sobre a la invención, protegible legalmente. El conocimiento de las patentes en un sector determinado permite orientar las actividades de I+D+i, así como evitar o minimizar el riesgo de infracción de patentes de terceros.

La concesión de patente se realiza mediante un procedimiento administrativo en el que el solicitante está obligado a describir la invención de una manera lo suficientemente clara para el experto en la materia pueda realizarla y posteriormente la solicitud de patente es publicada.

Actualmente todas las Oficinas de Patentes ponen a disposición del público sus fondos documentales, que son accesibles telemáticamente; por lo que las patentes son la herramienta más rápida, fiable, económica y más abundante de información tecnológica para adquirir conocimientos, generación de ideas, planificación de proyectos, prevención de riesgos y análisis de la competencia.

Sin embargo, es necesario saber utilizar e interpretar los resultados de estas bases de datos, generalmente complejas, para evaluar el escenario tecnológico con la menor incertidumbre posible. Es labor del empresario proporcionar recursos para la información tecnológica, especialmente antes del lanzamiento de un nuevo producto al mercado.

Finalmente, cualquier nuevo lanzamiento tiene intrínsecamente el riesgo de infracción de derechos de propiedad industrial de terceros, que conllevará como mínimo a la destrucción de los productos fabricados y un enorme coste de oportunidad para la empresa (mas otros costes reputacionales y económicos). La due diligence, análisis de no infracción, es un paso más en el desarrollo del producto, pero existen además herramientas de prevención activa (oposiciones, declaraciones de nulidad) que ponen trabas administrativas y judiciales a la validez de la patente, que se deben conocer.

En resumen, toda empresa debería conocer o tener asesoramiento periódico en propiedad industrial, lo que repercutirá en una mayor rentabilidad.

 

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