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Daniel Nebot, diseñador de la identidad de IBIDEM Abogados, ultima la escultura Correfoc para el festival Burning Man que se celebra en Nevada

El Premio Nacional de Diseño, Daniel Nebot —una de las grandes figuras de referencia del diseño gráfico nacional y autor de la identidad visual de IBIDEM Abogados—, ha creado junto al arquitecto Miguel Arraiz la escultura Correfoc.

Tras finalizar con éxito sus primeras pruebas de montaje en València, la pieza ya está lista para ser trasladada al desierto de Black Rock (Nevada, EE. UU.) e instalarse en el corazón de Burning Man.

La propuesta española ha sido seleccionada entre cerca de un millar de proyectos internacionales. Se trata de una estructura de ocho metros de altura inspirada en la figura de un demonio, que ha sido ensamblada por primera vez en tierras valencianas como parte de los ensayos técnicos previos a su envío marítimo. El proyecto ha requerido cuatro meses de desarrollo y el trabajo de un equipo de quince personas.

La escultura está construida con aproximadamente 2.500 kilos de madera tratada para soportar la intemperie. Además, ha sido recubierta con un acabado de pintura fluorescente concebido para generar un potente impacto visual en el entorno desértico y brillar bajo la luz nocturna, respetando los materiales necesarios para su posterior cremación. Las pruebas de resistencia en València han permitido verificar que la estructura puede sostenerse de forma segura durante una semana sobre traviesas y sin necesidad de cimentación, soportando las exigentes rachas de viento y temperaturas extremas del desierto.

Tras validar el montaje técnico, la pieza será desmontada y enviada por mar en un contenedor de nueve metros de longitud desde el puerto de València hasta el de Oakland (California), desde donde continuará su ruta por tierra hacia Nevada. El siguiente y definitivo ensamblaje se realizará ya directamente sobre la arena del festival.

Un encuentro de contracultura

Burning Man es un evento anual de contracultura que transforma el hostil desierto de Black Rock en Black Rock City, una inmensa y vibrante ciudad temporal gobernada por diez principios éticos como la inclusión, la autoexpresión radical, el civismo ecológico de no dejar rastro y la absoluta desmercantilización a través de una economía basada puramente en el regalo. A lo largo de una semana, esta urbe autogestionada bulle con campamentos temáticos interactivos, talleres, música, vehículos mutantes customizados y colosales instalaciones artísticas que desafían los límites de la imaginación, culminando en una catarsis colectiva cuando se prende fuego a una efigie humana de madera (El Hombre) y a un solemne Templo, antes de que la ciudad sea completamente desmantelada sin dejar huella en la arena.

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