Nos alegra compartir nuestra reciente participación en el especial editado con motivo del décimo aniversario del diario digital Alicante Plaza, bajo el título “Alicante Plaza, 2016-2026: diez años creciendo”. En esta publicación de referencia, el socio director de IBIDEM Abogados, Enrique Martín-Álvarez, ha analizado en profundidad cómo la transformación digital y la irrupción de la inteligencia artificial han situado a la propiedad intelectual en el centro neurálgico de cualquier estrategia empresarial de éxito. La conclusión principal de su artículo es clara: el valor real de una compañía ya no se mide por sus activos físicos o de infraestructura, sino por sus elementos intangibles, tales como las marcas, las patentes y los secretos comerciales, que constituyen el verdadero escudo para proteger su ventaja competitiva y su atractivo de cara a los inversores. En palabras del propio Enrique Martín-Álvarez, «quien no protege su propiedad intelectual financia la innovación de sus competidores».
Martín-Álvarez señala que la llegada de la inteligencia artificial generativa ha abierto un nuevo escenario jurídico lleno de interrogantes que desafían de manera directa los derechos de autor y la propia definición de la creación intelectual. El reto es doble: por un lado, se debe dilucidar si entrenar modelos de IA con datos protegidos vulnera los derechos de propiedad intelectual existentes y, por otro lado, la legislación exige de forma estricta que exista un ser humano detrás de la obra para poder otorgarle protección legal.
A estos desafíos tecnológicos se suma la evolución de la piratería en el entorno digital, que tiene muy poco que ver con la imagen tradicional de las descargas ilegales. Hoy en día hablamos de redes transnacionales perfectamente organizadas que se lucran de forma masiva con el streaming ilegal, la falsificación automatizada y el robo de software. El impacto de este mercado negro es devastador para el conjunto del tejido socioeconómico, ya que destruye miles de empleos directos, frena la inversión empresarial en proyectos de investigación y desarrollo (I+D) y resta millones de euros a la recaudación fiscal del Estado. Para combatir este fenómeno con garantías de éxito, resulta imprescindible combinar las herramientas jurídicas tradicionales con nuevas estrategias adaptadas de forma específica al entorno digital, puesto que destruir este mercado ilícito es vital para que la economía de la innovación sea verdaderamente sostenible a largo plazo.
Enrique Martín-Álvarez mantiene que en este complejo contexto global, la provincia de Alicante ocupa una posición de indudable privilegio en el panorama europeo de la propiedad intelectual. “Nuestra región ha conseguido consolidar un ecosistema único gracias a la concentración de instituciones de primer nivel y al abundante talento especializado que genera. Alicante se ha convertido en un auténtico hub de conocimiento global donde se decide la jurisprudencia, se forman los mayores expertos del continente y se debate el futuro digital de la propiedad intelectual, alineando a la perfección el derecho con la estrategia de negocio”.
Ha añadido que “la provincia se sitúa firmemente a la vanguardia gracias a iniciativas de gran calado como el Centro de Mediación de la EUIPO o la nueva protección otorgada a las indicaciones geográficas industriales y artesanales, un avance que resulta especialmente relevante para sectores tan vinculados a nuestra tradición y territorio como el calzado, el textil, el juguete o la biotecnología”.
Ha concluido su artículo afirmando que en IBIDEM Abogados “apostamos firmemente por un enfoque proactivo: dado que las leyes suelen ir por detrás de la tecnología, nuestro verdadero valor diferencial consiste en anticipar el criterio de los tribunales para mitigar y neutralizar los riesgos legales de nuestros clientes antes de que estos lleguen a aparecer. Esta visión reafirma que la propiedad intelectual ha dejado de ser una simple cuestión de trámites o de cumplimiento jurídico, consolidándose como una herramienta estratégica esencial para la viabilidad y la competitividad de las empresas del futuro”.




